Monday, 20 October 2008
Wednesday, 30 April 2008
quien se ha robado mi queso
Los que conocen bien a Sabrinilla, saben que aunque esta pequeña no tiene todavia ni 2 años es muy decidida y sabe muy bien lo que quiere y espera obtenerlo rapidamente!
Ahora que nuestro pequeño tesoro es más grande, comienza a expresarse con palabras. Desde hace muchos meses en su pequeño repertorio ya existe la palabra "NO" (claro, es la palabra que nos oye repetirle a diario!), pero recientemente aprendio a decir "SI".
Una tarde al regresar de su guarderia, esperando su deseada merienda, se dirige a la cocina y muy claramente dice "PAN", Miguel se acerca y le pica un pedazo de canilla y le dice "este", a lo que sabrina responde con un "NO", camina hacia la despensa y vuelve a pronunciar "PAN", Miguel busca la bolsa de pan Bimbo y le dice nuevamente "este" y Sabrinilla repite "NO". Al tercer intento Migue busca la bolsa de pan de leche y le dice "este", a lo que sabrina felizmente responde "SI".
Pero eso no era todo...
Ahora Sabrina ve su pancito, despues a su papá y por ultimo a la nevera, hace algunos sonidos para llamar la atencion y a su manera pide que le abran la nevera. Miguel extrañado abre la nevera para tratar de descubrir la razon por la cual Sabri todavia no esta complacida, al abrir la nevera descubre que a nuestro tesoro comelon lo que le faltaba era una rebanada de queso para completar su sabroso sandwich.
Ahora que nuestro pequeño tesoro es más grande, comienza a expresarse con palabras. Desde hace muchos meses en su pequeño repertorio ya existe la palabra "NO" (claro, es la palabra que nos oye repetirle a diario!), pero recientemente aprendio a decir "SI".
Una tarde al regresar de su guarderia, esperando su deseada merienda, se dirige a la cocina y muy claramente dice "PAN", Miguel se acerca y le pica un pedazo de canilla y le dice "este", a lo que sabrina responde con un "NO", camina hacia la despensa y vuelve a pronunciar "PAN", Miguel busca la bolsa de pan Bimbo y le dice nuevamente "este" y Sabrinilla repite "NO". Al tercer intento Migue busca la bolsa de pan de leche y le dice "este", a lo que sabrina felizmente responde "SI".
Pero eso no era todo...
Ahora Sabrina ve su pancito, despues a su papá y por ultimo a la nevera, hace algunos sonidos para llamar la atencion y a su manera pide que le abran la nevera. Miguel extrañado abre la nevera para tratar de descubrir la razon por la cual Sabri todavia no esta complacida, al abrir la nevera descubre que a nuestro tesoro comelon lo que le faltaba era una rebanada de queso para completar su sabroso sandwich.
Tuesday, 4 March 2008
el tesoro escondido
Cada vez que vamos a buscar a Sabrina a la guardería en horas de la tarde, luego del día de "clase", nuestra pequeña voltea hacia nosotros, ya sea Andreina o yo quien la vaya a recoger, y con cara de expectativa nos transmite tácitamente la pregunta: "y dónde están mis galletas?".
Es costumbre de nuestra pequeña que cada vez que sale de su llar d'infants le asomamos un tesoro tan preciado como lo son las galletas de la tarde, ya que a pesar de haber merendado pocos minutos antes, en la guardería, como buena hija de su padre, quiere seguir comiendo sin parar ;).
Un buen día, en el camino a casa, mientras se comía sus galletas en el coche, Andreina se da cuenta de que las hacía desaparecer muy rápido y pedía más. Aunque si bien es cierto que nuestro retoño es capaz de arrasar con la comida en instantes, parecía un poco extraño tanto que se comiera las galletas tan rápido, como que no tuviera nada en la boca y pidiera más.
Sabrinilla pedía galleta tras galleta, hasta que se acabaron, y luego de un momento del característico llanto de final de la comida, parecía quedarse tranquila y ni siquiera moverse.
Es así como nos dimos cuenta de que nuestra párvula, había encontrado un sitio perfecto para esconder sus tesoros, un compartimiento secreto en la parte posterior del coche, justo detrás del respaldo del asiento que le permitió ingeniar un astuto sistema de almacenaje, en este caso en concreto de galletas para la merienda, pero en otras ocasiones, de zapatos, medias, juguetes y hasta chupones.
Si quieren esconder bien sus tesoros, ya saben a quien deben consultar! ;)
Es costumbre de nuestra pequeña que cada vez que sale de su llar d'infants le asomamos un tesoro tan preciado como lo son las galletas de la tarde, ya que a pesar de haber merendado pocos minutos antes, en la guardería, como buena hija de su padre, quiere seguir comiendo sin parar ;).
Un buen día, en el camino a casa, mientras se comía sus galletas en el coche, Andreina se da cuenta de que las hacía desaparecer muy rápido y pedía más. Aunque si bien es cierto que nuestro retoño es capaz de arrasar con la comida en instantes, parecía un poco extraño tanto que se comiera las galletas tan rápido, como que no tuviera nada en la boca y pidiera más.
Sabrinilla pedía galleta tras galleta, hasta que se acabaron, y luego de un momento del característico llanto de final de la comida, parecía quedarse tranquila y ni siquiera moverse.
Es así como nos dimos cuenta de que nuestra párvula, había encontrado un sitio perfecto para esconder sus tesoros, un compartimiento secreto en la parte posterior del coche, justo detrás del respaldo del asiento que le permitió ingeniar un astuto sistema de almacenaje, en este caso en concreto de galletas para la merienda, pero en otras ocasiones, de zapatos, medias, juguetes y hasta chupones.
Si quieren esconder bien sus tesoros, ya saben a quien deben consultar! ;)
Monday, 21 January 2008
dip de tequeño
De la narración de otra historia vacacional:
Una de las mejores cosas de estar en Venezuela durante diciembre es la oportunidad que tenemos de disfrutar unos buenos días de playa, mientras acá en Barcelona se presenta un frío de pocos grados en la escala de Celsius.
Sabrinilla no fue la excepción y disfrutó al máximo de sus días en la playa, jugaba en su piscinita, se metiá en el mar como si fuera la bañera de la casa, agarraba la arena y trataba de explorarla para saber como usarla y qué era, correteaba por la orilla de la playa, y era la atracción de todos los que estábamos con ella, cada uno se pelaba por jugar un ratico con ella en la arena.
A la hora de la comida, que para sabrina es el momento más importante del día, llegaron los tequeños. Cuando uno está en la playa, las comidas más prácticas son las que generalmente se llevan, ya que no hay mucha preparación involucrada. La comida que habíamos llevado no sabíamos que tanto le gustaría a sabrinilla, pero como ella come de todo, estábamos seguros de que no tendríamos problemas por ese lado.
Le dimos a sabrinilla su primer tequeño, y parecía que le gustó mucho, se lo comió rapidísimo y lloraba para que le dieran otro y quería tener uno en cada mano para poder comer un bocado de cada uno. Comía sentada en el regazo de Andreína cuando en uno de esos mordisquitos se le cayó un pedazo de tequeño de la boca, el cual fue atajado rápidamente por andreína antes de caer en la arena, como sabrina tenía las dos manos ocupadas (un tequeño en cada una) se inclinó hacia adelante y dirigió su pequeña boca hacia la mano de andreína para recuperar el pedazo de tequeño perdido... parecía que nunca hubiera comido, imagino que le gustaban demasiado los tequeños!
Puede que tuviera miedo de que se acabaran y por eso comía rápido para que le dieran otro, y de repente cuando vió que más nadie tenía tequeños y a ella aún le quedaba, se bajó de la silla y empezó a caminar por la orilla de la playa... (será que no quería que se los quitaran???).
Caminaba, jugaba, se sentaba en la arena... todo mientras mantenia sus tequeños entre sus pequeñas manos. En uno de esos movimientos, el tequeño inevitablamente cayó sobre la arena y se llenó de granitos de la misma, a sabrina no pareció importarle mucho y siguió devorando los populares pasapalos. Se los comía y parecía saborearlos más que nunca con arena y todo, como que le gustaba el dip de arena que había descubierto por casualidad para acompañar sus tequeños.
Seguía comiendo sus tequeños embadurnados en su recién descubierto dip de arena, cuando se mete en su piscinita, movimiento durante el cual un pedazo de tequeño que aún conservaba, cae accidentalmente en el agua salada que llenaba la piscina inflable. No pierde mucho tiempo nuestra bebé en recuperar el pedazo perdido y meterlo directamente a la boca, masticarlo y terminar por comérselo.
Parece que no solamente le gustan los tequeños recubiertos de arena, sino también cuando están mojados en agua salada!
Una de las mejores cosas de estar en Venezuela durante diciembre es la oportunidad que tenemos de disfrutar unos buenos días de playa, mientras acá en Barcelona se presenta un frío de pocos grados en la escala de Celsius.
Sabrinilla no fue la excepción y disfrutó al máximo de sus días en la playa, jugaba en su piscinita, se metiá en el mar como si fuera la bañera de la casa, agarraba la arena y trataba de explorarla para saber como usarla y qué era, correteaba por la orilla de la playa, y era la atracción de todos los que estábamos con ella, cada uno se pelaba por jugar un ratico con ella en la arena.
A la hora de la comida, que para sabrina es el momento más importante del día, llegaron los tequeños. Cuando uno está en la playa, las comidas más prácticas son las que generalmente se llevan, ya que no hay mucha preparación involucrada. La comida que habíamos llevado no sabíamos que tanto le gustaría a sabrinilla, pero como ella come de todo, estábamos seguros de que no tendríamos problemas por ese lado.
Le dimos a sabrinilla su primer tequeño, y parecía que le gustó mucho, se lo comió rapidísimo y lloraba para que le dieran otro y quería tener uno en cada mano para poder comer un bocado de cada uno. Comía sentada en el regazo de Andreína cuando en uno de esos mordisquitos se le cayó un pedazo de tequeño de la boca, el cual fue atajado rápidamente por andreína antes de caer en la arena, como sabrina tenía las dos manos ocupadas (un tequeño en cada una) se inclinó hacia adelante y dirigió su pequeña boca hacia la mano de andreína para recuperar el pedazo de tequeño perdido... parecía que nunca hubiera comido, imagino que le gustaban demasiado los tequeños!
Puede que tuviera miedo de que se acabaran y por eso comía rápido para que le dieran otro, y de repente cuando vió que más nadie tenía tequeños y a ella aún le quedaba, se bajó de la silla y empezó a caminar por la orilla de la playa... (será que no quería que se los quitaran???).
Caminaba, jugaba, se sentaba en la arena... todo mientras mantenia sus tequeños entre sus pequeñas manos. En uno de esos movimientos, el tequeño inevitablamente cayó sobre la arena y se llenó de granitos de la misma, a sabrina no pareció importarle mucho y siguió devorando los populares pasapalos. Se los comía y parecía saborearlos más que nunca con arena y todo, como que le gustaba el dip de arena que había descubierto por casualidad para acompañar sus tequeños.
Seguía comiendo sus tequeños embadurnados en su recién descubierto dip de arena, cuando se mete en su piscinita, movimiento durante el cual un pedazo de tequeño que aún conservaba, cae accidentalmente en el agua salada que llenaba la piscina inflable. No pierde mucho tiempo nuestra bebé en recuperar el pedazo perdido y meterlo directamente a la boca, masticarlo y terminar por comérselo.
Parece que no solamente le gustan los tequeños recubiertos de arena, sino también cuando están mojados en agua salada!
travesuras vacacionales
Luego de muchos días de ausencia, y para los que se preguntan qué habrá hecho Sabrina durante estos últimos meses, les presentamos esta entrega con algunas historias protagonizadas por la pequeña sabrinilla durante estas vacaciones decembrinas... Historias navideñas y otras no tanto, que harán florecer entre ustedes una que otra risa y también algo de ternura... lo que en cierta forma es la idea de esta bitácora electrónica, aparte de que conozcan un poco más de cerca a nuestra pequeña y traviesa sabrinilla. No alargo más esta introducción para no parecer editorial de periódico... los dejo entonces con los relatos inspirados en nuestra pequeña, y de parte de Sabrina y de nosotros, sus orgullosos padres, un muy feliz año para todos!
A sabrinilla la traviesilla, como ya es de conocimiento de todos, le encanta el agua... le encanta meterse en el agua, jugar en el agua y recientemente hasta ha empezado a gustarle beberla, beber litros y litros de agua... nos quedamos impresionados por eso (ya que antes no le gustaba mucho) pero fue una agradable sorpresa.
Pues le gusta tanto el agua que un día, cuando estábamos en la casa reunidos con la familia, allá en Caracas, disfrutando de nuestras vacaciones, de repente manzanilla se nos pierde (hace rato que ya camina sola por la vida de forma indenpendiente) e Irene empieza a buscarla... "sabrinaaa!, sabrinaaaaa!... dondé estás?", se intensifica la búsqueda y de repente se oyen unos chasquidos de agua en el baño... nos acercamos cautelosamente y encontramos a nuestra pequeña con la mano metida dentro de la poceta y dándole vueltas al agua de adentro como haciendo remolinos. Nos parece graciosa la situación, pero a pesar de ello nos vemos en la obligación de tratar de educar a nuestra pequeña, por lo que disimulamos las risas y le decimos a Sabrina "eso no se hace Sabrina, sucio!, sucio!... guácala!".
Los días siguen trascurriendo y estamos confiados de que nuestra hija aprendió la lección que intentamos impartirle, sin embargo, ahora tomamos las precauciones pertinentes y tratamos de estar siempre pendientes de tener las puertas de los baños siempre cerradas para evitar una nueva incursión de nuestra bebé dentro de la pieza sanitaria.
Uno de esos días de distracción volvemos a encontrar a manzanilla junto a su nueva amiga, la poceta, esta vez había querido compartir su chupón, el cual encontramos dentro de la misma... uno menos para la larga cuenta de chupones desaparecidos o inutilizados de sabrinilla.
Si les ha parecido gracioso esto (a nosotros sí) pues aún más gracioso les parecerá leer que un día también quiso compartir su tetero con su nueva amiga y, como pueden imaginarse, encontramos el biberón flotando en el agua de la poceta....
A sabrinilla la traviesilla, como ya es de conocimiento de todos, le encanta el agua... le encanta meterse en el agua, jugar en el agua y recientemente hasta ha empezado a gustarle beberla, beber litros y litros de agua... nos quedamos impresionados por eso (ya que antes no le gustaba mucho) pero fue una agradable sorpresa.
Pues le gusta tanto el agua que un día, cuando estábamos en la casa reunidos con la familia, allá en Caracas, disfrutando de nuestras vacaciones, de repente manzanilla se nos pierde (hace rato que ya camina sola por la vida de forma indenpendiente) e Irene empieza a buscarla... "sabrinaaa!, sabrinaaaaa!... dondé estás?", se intensifica la búsqueda y de repente se oyen unos chasquidos de agua en el baño... nos acercamos cautelosamente y encontramos a nuestra pequeña con la mano metida dentro de la poceta y dándole vueltas al agua de adentro como haciendo remolinos. Nos parece graciosa la situación, pero a pesar de ello nos vemos en la obligación de tratar de educar a nuestra pequeña, por lo que disimulamos las risas y le decimos a Sabrina "eso no se hace Sabrina, sucio!, sucio!... guácala!".
Los días siguen trascurriendo y estamos confiados de que nuestra hija aprendió la lección que intentamos impartirle, sin embargo, ahora tomamos las precauciones pertinentes y tratamos de estar siempre pendientes de tener las puertas de los baños siempre cerradas para evitar una nueva incursión de nuestra bebé dentro de la pieza sanitaria.
Uno de esos días de distracción volvemos a encontrar a manzanilla junto a su nueva amiga, la poceta, esta vez había querido compartir su chupón, el cual encontramos dentro de la misma... uno menos para la larga cuenta de chupones desaparecidos o inutilizados de sabrinilla.
Si les ha parecido gracioso esto (a nosotros sí) pues aún más gracioso les parecerá leer que un día también quiso compartir su tetero con su nueva amiga y, como pueden imaginarse, encontramos el biberón flotando en el agua de la poceta....
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