La maestra de Sabrina en la guardería relataba con detalle las andanzas de nuestra pequeña durante uno de sus días de juego y tremenduras. Entre las muchas historias que tenía para compartir con nosotros, nos llamó mucho la atención una que desde el punto de vista que se mire puede ser trágica o cómica.... Cómica para nosotros porque la oíamos y lo imaginábamos, trágica a lo mejor para la maestra, porque eran demasiados niños. Compartimos aquí con ustedes esta historia:
A diferencia de las buenas y largas horas de sueño de las que sabrinilla disfruta durante sus siestas en la casa, parece que en la guardería en cambio, no le saca el provecho necesario a la hora de dormir (en la guardería les dan a los niños un par de horas de sueño en horas del mediodía).
Luego de las actividades matutinas, y de la comida, las maestras preparan el salón para entregar a los pequeños a los brazos de Morfeo. Despejan el suelo del salón y ponen las colchonetas en el suelo, en la que cada niño durante las siguientes dos horas (si la suerte acompaña a las maestras), gozará de una placentera siesta.
Manzanilla se acuesta como los demás bebés, con su muñequita al lado, y se pone a dormir. Hasta este momento todo parece trasncurrir con la mayor tranquilidad y normalidad posible. Pasada una media hora, cuando los niños apenas llevan 1/4 de siesta, sabrinilla abre sus ojitos y se da cuenta de que todavía está en la guardería, y es cuando empieza a "chillar" (palabra extraída textualmente de la narración de la maestra).
Así de la nada, de improviso, cuando las maestras creían que todo era paz y tranquilidad y se creían dueñas de sus merecidas horas de descanso, nuestra bebé empieza a llorar a moco tendido, o extendido, e inevitablemente disturba el sueño de sus vecinitos. No sólo los despierta, sino que al darse cuenta de que una de sus compañeras de clase (sabrinilla) se ha desatado en llanto, varios deciden unirsele, y ahora son más los que lloran.
Lo que parecía un momento de paz y tranquilidad se transformó subitamente en un concierto de llanto, un collage de lágrimas. Uno a uno fueron cayendo todos los bebés, como piezas de domino, en el llanto dirigido por nuestra pequeña. Era una trágica situación para la maestras que no hallaban que hacer para calmar el llanto de tantos niños, mientras que para nosotros todo fue risas y una imagen difusa de lo que puede significar tener a una decena de niños llorando al unísono en la misma habitación.
Aparentemente no sólo se contagian las enfermedades... de hecho, lo que más rápido se propaga entre los niños de esta guardería al parecer es el llanto!
Wednesday, 19 September 2007
Wednesday, 12 September 2007
cuanta sed...
El tetero es un instrumento generador de emociones incontrolables: llantos, sonrisas, una que otra morisqueta, gestos de aprobación o desaprobación, y otras cosas más.
Cuando nuestra bebé tiene hambre y se le acerca un tetero, se le puede notar la felicidad en el rostro. Como un acto reflejo, apenas se le acerca lo suficiente el mencionado contenedor de vida, levanta sus pequeñas manitos y deja caer el chupón, no importa a dónde, ya no quiere un chupón y no le importa su paradero, concentra todas sus energías en el objeto que contiene su alimento. Sonríe, cuando no tardamos mucho en darle el tetero, y empieza a extraer el preciado líquido de una manera tan tierna que es casi imposible describir con palabras.
Por otro lado, el tetero también es capaz de generar mal humor, cuando por ejemplo, y debido a la simple física, se agota su contenido. Cuando se le acaba lo que hay dentro manzanilla piensa que el tetero está siendo malo y no quiere darle más alimento así que opta por comunicarlo de manera enérgica lanzando uno de sus característicos llantos de desespero. Está demás decir que cuando vemos que se le ha acabado el tetero y decidimos retirarlo, si no lo hacemos de una manera sutil y sin que sabrinilla se de cuenta, propiciaremos nuevamente ese comportamiento tan típico de nuestra hija cuando se le acaba la comida o cuando dejamos de dársela, ese llanto de desespero e impotencia.
Pero el tetero es interesante únicamente cuando contiene algún alimento sabroso, agradable al paladar, que sepa a algo pues. Cuando en cambio tratamos de suministrarle algo insípido como el agua, nuestra bebé rechaza el tetero enérgicamente, lo tira al suelo o lo aleja de cualquier manera como reclamando "a mi no me van a jugar burro mocho, yo quiero mi comida legal!".
Es así como nos hemos dado cuenta de que a sabrinilla no le gusta el agua, y cuando queremos que la tome, porque siempre dicen que es bueno que los bebés beban agua, debemos hacer cualquier clase de maroma para que tome aunque sea un poco. Ya sea dándosela con un pitillo, en cuyo caso sabrinilla se preocupa más por lo nuevo de la metodología de suministro, o disfranzándole el agua con algún alimento previo y dándole el tetero con agua justo después de haberle dado algo con sabor.
Un día nos fuimos a la natación (si, Sabrina ya va a natación) a jugar un ratico en el agua con los amiguitos de la clase, a distraernos un rato, y a hacer un poquito de ejercicio. Los bebés pequeños todavía no entran solos a la piscina, así que yo voy con ella y nos metemos juntos al agua.
Empieza la clase y todo parece normal, manzanilla se emociona toda, trata de jugar con los demás niñitos dándole palmadas al agua, nadamos de las distintas formas que nos dice la profesora y hacemos los juegos que se hacen en la clase: llenar unos tobitos de agua con una regadera, hundirnos un ratico para ir practicando, pegar unos animalitos hechos de papel contact a una colchoneta de piscina, entre otras divertidas actividades...
En una de las vueltas a la piscina, que llevo sabrinilla agarrada por las axilas y boca abajo para que mueva sus piecitos y manitas, noto que ella quiere meter la cabeza en el agua, y cada vez que trato de jalarla hacia arriba ella hace cada vez más fuerza encorvando la espalda para ir con la boca hacia el agua. Me doy cuenta de esta forma de que lo que está haciendo es tomándose el agua de la piscina y quiere seguir ingiriéndola. Pienso para mis adentros "pero no es que no le gustaba el agua?????" y la alejo para que no siga tomándosela, por las razones obvias.
Cuanta sed tenía sabrinilla! Será que sólo le gusta el agua cuando está sucia? o a lo mejor tenía algo de sabor? o tal vez nuestra pequeña estaba muy sedienta por lo que había jugado en el parque antes de venir a la natación....
Cuando nuestra bebé tiene hambre y se le acerca un tetero, se le puede notar la felicidad en el rostro. Como un acto reflejo, apenas se le acerca lo suficiente el mencionado contenedor de vida, levanta sus pequeñas manitos y deja caer el chupón, no importa a dónde, ya no quiere un chupón y no le importa su paradero, concentra todas sus energías en el objeto que contiene su alimento. Sonríe, cuando no tardamos mucho en darle el tetero, y empieza a extraer el preciado líquido de una manera tan tierna que es casi imposible describir con palabras.
Por otro lado, el tetero también es capaz de generar mal humor, cuando por ejemplo, y debido a la simple física, se agota su contenido. Cuando se le acaba lo que hay dentro manzanilla piensa que el tetero está siendo malo y no quiere darle más alimento así que opta por comunicarlo de manera enérgica lanzando uno de sus característicos llantos de desespero. Está demás decir que cuando vemos que se le ha acabado el tetero y decidimos retirarlo, si no lo hacemos de una manera sutil y sin que sabrinilla se de cuenta, propiciaremos nuevamente ese comportamiento tan típico de nuestra hija cuando se le acaba la comida o cuando dejamos de dársela, ese llanto de desespero e impotencia.
Pero el tetero es interesante únicamente cuando contiene algún alimento sabroso, agradable al paladar, que sepa a algo pues. Cuando en cambio tratamos de suministrarle algo insípido como el agua, nuestra bebé rechaza el tetero enérgicamente, lo tira al suelo o lo aleja de cualquier manera como reclamando "a mi no me van a jugar burro mocho, yo quiero mi comida legal!".
Es así como nos hemos dado cuenta de que a sabrinilla no le gusta el agua, y cuando queremos que la tome, porque siempre dicen que es bueno que los bebés beban agua, debemos hacer cualquier clase de maroma para que tome aunque sea un poco. Ya sea dándosela con un pitillo, en cuyo caso sabrinilla se preocupa más por lo nuevo de la metodología de suministro, o disfranzándole el agua con algún alimento previo y dándole el tetero con agua justo después de haberle dado algo con sabor.
Un día nos fuimos a la natación (si, Sabrina ya va a natación) a jugar un ratico en el agua con los amiguitos de la clase, a distraernos un rato, y a hacer un poquito de ejercicio. Los bebés pequeños todavía no entran solos a la piscina, así que yo voy con ella y nos metemos juntos al agua.
Empieza la clase y todo parece normal, manzanilla se emociona toda, trata de jugar con los demás niñitos dándole palmadas al agua, nadamos de las distintas formas que nos dice la profesora y hacemos los juegos que se hacen en la clase: llenar unos tobitos de agua con una regadera, hundirnos un ratico para ir practicando, pegar unos animalitos hechos de papel contact a una colchoneta de piscina, entre otras divertidas actividades...
En una de las vueltas a la piscina, que llevo sabrinilla agarrada por las axilas y boca abajo para que mueva sus piecitos y manitas, noto que ella quiere meter la cabeza en el agua, y cada vez que trato de jalarla hacia arriba ella hace cada vez más fuerza encorvando la espalda para ir con la boca hacia el agua. Me doy cuenta de esta forma de que lo que está haciendo es tomándose el agua de la piscina y quiere seguir ingiriéndola. Pienso para mis adentros "pero no es que no le gustaba el agua?????" y la alejo para que no siga tomándosela, por las razones obvias.
Cuanta sed tenía sabrinilla! Será que sólo le gusta el agua cuando está sucia? o a lo mejor tenía algo de sabor? o tal vez nuestra pequeña estaba muy sedienta por lo que había jugado en el parque antes de venir a la natación....
Monday, 10 September 2007
cámara de gas
Habíamos pasado un buen día paseando por la ciudad. Ya era tarde y decidimos volver a casa cuando en el camino hacia nuestro hogar nos damos cuenta de que sabrinilla se había quedado dormida en el coche. Nos desplazábamos tratando de hacer el menor ruido posible, pero pasaban carros, motos, nos montábamos en los autobuses, y Sabrina como si nada. Estaba más dormida que niño en clase de matemática.
Por fin arrivamos a nuestro domicilio y con el mayor de los cuidados, preparamos el tetero para nuestra bebé, la movemos cautelosamente hacia su cunita y le damos su cena, sin que casi se de cuenta de que la estamos trasladando a su cómoda cama.
Rezamos para que no se despierte mientras se toma su tetero luego de cerrarle la puerta del cuarto para asegurarnos que no le entrase ningún ruido, por pequeño que fuese, que pudiese disturbar su inocente y tierno sueño.
Nos quedamos un rato en la sala, hablando, pensando en el día de mañana, tomándonos algo, como dándole tiempo a nuestro pequeño retoño para terminar su cena y retomar el profundo y agradable sueño que había encontrado algunas horas atrás durante nuestras andanzas.
Por fin decidimos irnos a dormir (ya había pasado un buen rato) y apagamos todas las luces, hacemos lo que tenemos que hacer antes de ir a la cama, y nos disponemos a entrar en el cuarto, cuando de repente sentimos un olor extraño. Andreína busca mi mirada al mismo tiempo que yo la de ella, y encontramos los ojos del otro a mitad de camino, sabiendo de antemano lo que cada uno está pensando, pero sólo para hacerlo explícito decido comentarlo en palabras "Algo huele medio mal". Y Andreína me contesta "Debe ser algún pañal de manzanilla que ha quedado por ahí, que si en el baño o en algún lado". Y yo ingenuamente comento "Bueno, mañana nos encargamos de eso."
Cabe acotar en este punto de la narración que la puerta de nuestro cuarto (donde estaba durmiendo Sabrina) seguía cerrada y no había ningún canal abierto que comunicase los espacios, es decir, el cuarto estaba aislado para nuestros efectos.
Nos resignamos a que ya es tarde y decidimos dejar la labor de encontrar la fuente del mal holor para el día siguiente, cuando nos disponemos a entrar al cuarto. Apenas abro la puerta, un fuerte olor invade todos los demás espacios de la casa, me tapo la nariz con mi mano y le señalo a Andreína el interior de la habitación, diciéndole "Sabrina hizo pupú". En seguida ella hace lo propio para proteger su pituitaria, como yo había hecho segundos atrás y nos retiramos, alejándonos de las cercanías del cuarto.
Nos sentimos un poco mal por haber dejado a nuestra hija durmiendo sin habernos dado cuenta que tenía el pañal sucio (por ponerlo en términos aptos para nuestra audiencia) pero al mismo tiempo no conseguimos fuerzas para penetrar la nube de gas oloroso que emana ahora desde nuestra habitación. Nuestra tierna bebé había convertido el cuarto (y potencialmente la casa entera) en una cámara de gas.
Nos reímos un poco de la situación, haciendo los chistes pertinentes, y como padres entregados que somos entramos a ponerle remedio a la situación. "Creo que esta ha sido la más fuerte de toda su vida" le comento a Andreína mientras hacemos el esfuerzo de cambiarle el pañal y taparnos la nariz al mismo tiempo.
Por suerte para nosotros y más para nuestra pequeña hija, el cambio de pañal resultó exitoso y Sabrina siguió durmiendo casi sin percatarse de lo ocurrido. Sin embargo, pasaron unos treinta minutos antes de que pudieramos volver al cuarto a dormir, tiempo durante el cual estuve asomado con la cabeza afuera de la ventana tratando de respirar aire puro...
Por fin arrivamos a nuestro domicilio y con el mayor de los cuidados, preparamos el tetero para nuestra bebé, la movemos cautelosamente hacia su cunita y le damos su cena, sin que casi se de cuenta de que la estamos trasladando a su cómoda cama.
Rezamos para que no se despierte mientras se toma su tetero luego de cerrarle la puerta del cuarto para asegurarnos que no le entrase ningún ruido, por pequeño que fuese, que pudiese disturbar su inocente y tierno sueño.
Nos quedamos un rato en la sala, hablando, pensando en el día de mañana, tomándonos algo, como dándole tiempo a nuestro pequeño retoño para terminar su cena y retomar el profundo y agradable sueño que había encontrado algunas horas atrás durante nuestras andanzas.
Por fin decidimos irnos a dormir (ya había pasado un buen rato) y apagamos todas las luces, hacemos lo que tenemos que hacer antes de ir a la cama, y nos disponemos a entrar en el cuarto, cuando de repente sentimos un olor extraño. Andreína busca mi mirada al mismo tiempo que yo la de ella, y encontramos los ojos del otro a mitad de camino, sabiendo de antemano lo que cada uno está pensando, pero sólo para hacerlo explícito decido comentarlo en palabras "Algo huele medio mal". Y Andreína me contesta "Debe ser algún pañal de manzanilla que ha quedado por ahí, que si en el baño o en algún lado". Y yo ingenuamente comento "Bueno, mañana nos encargamos de eso."
Cabe acotar en este punto de la narración que la puerta de nuestro cuarto (donde estaba durmiendo Sabrina) seguía cerrada y no había ningún canal abierto que comunicase los espacios, es decir, el cuarto estaba aislado para nuestros efectos.
Nos resignamos a que ya es tarde y decidimos dejar la labor de encontrar la fuente del mal holor para el día siguiente, cuando nos disponemos a entrar al cuarto. Apenas abro la puerta, un fuerte olor invade todos los demás espacios de la casa, me tapo la nariz con mi mano y le señalo a Andreína el interior de la habitación, diciéndole "Sabrina hizo pupú". En seguida ella hace lo propio para proteger su pituitaria, como yo había hecho segundos atrás y nos retiramos, alejándonos de las cercanías del cuarto.
Nos sentimos un poco mal por haber dejado a nuestra hija durmiendo sin habernos dado cuenta que tenía el pañal sucio (por ponerlo en términos aptos para nuestra audiencia) pero al mismo tiempo no conseguimos fuerzas para penetrar la nube de gas oloroso que emana ahora desde nuestra habitación. Nuestra tierna bebé había convertido el cuarto (y potencialmente la casa entera) en una cámara de gas.
Nos reímos un poco de la situación, haciendo los chistes pertinentes, y como padres entregados que somos entramos a ponerle remedio a la situación. "Creo que esta ha sido la más fuerte de toda su vida" le comento a Andreína mientras hacemos el esfuerzo de cambiarle el pañal y taparnos la nariz al mismo tiempo.
Por suerte para nosotros y más para nuestra pequeña hija, el cambio de pañal resultó exitoso y Sabrina siguió durmiendo casi sin percatarse de lo ocurrido. Sin embargo, pasaron unos treinta minutos antes de que pudieramos volver al cuarto a dormir, tiempo durante el cual estuve asomado con la cabeza afuera de la ventana tratando de respirar aire puro...
Thursday, 6 September 2007
Primer día en la guardería
El miércoles fue el primer día de guardería de Sabri, nos despertamos como todos los días a las 7am con los griticos de nuestra bella hija y comenzamos a prepararnos para ir a la guardería. Sabri, sin saber que algo nuevo ocurriría, se comportó como todas las mañanas, jugó mientras preparábamos el desayuno y nos arreglábamos para salir. Por fin estábamos listos y salimos, Sabri iba disfrutando del paisaje, viendo a la gente que le sonreía al pasar, y riéndose con los demás niños, yo por supuesto iba con el corazón partido de pensar que iba a dejar a mi gordita por primera vez solita con gente extraña.
Llegamos a la guardería y la saco de su coche, le explico que se va a quedar allí un rato jugando con sus nuevos amiguitos y que después de la siesta yo la iría a buscar. Así que entramos a la guardería y Sabri pela los ojos al ver a todos los niñitos y pone cara de emoción, se ve que está pensando "donde estoy??". Nos acercamos al salón y está llegando primero otro niñito, la mamá se despide y el chamito empieza a llorar como un loco. Yo me asusto y pienso "mejor nos regresamos!".
Luego la maestra al ver a mi preciosa Sabri se acerca y la saluda, Sabri se ríe y se lanza para que la maestra la cargue. En seguida la zanganilla hace señas de que quiere ir al piso con los demás niñitos, se sienta en el piso y comienza a reírse a carcajadas con un niñito, agarra un juguete y comienza a comérselo.
Me despido y ella se queda tranquila y feliz jugando, ni se da cuenta que me fui. Yo regreso a la casa a llorar y a ver el reloj a cada 5 minutos esperando que sean las 3 de la tarde. Miguel me regaña cuando se entera que estoy saliendo a buscarla a las 3pm (su hora de salida es a las 5pm) pero no puedo soportar más la angustia de haber dejado a mi hija sola todo el día.
Cuando llegué buscarla estaban en el patio todos los niños jugando, veo a mi zanganilla tratando de caminar persiguiendo a un niñito que iba en triciclo, así que corro y me paro frente a ella, me ve, se ríe y se tira encima de mi y me abraza. Fue lo más bello de este mundo!!!!
Llegamos a la guardería y la saco de su coche, le explico que se va a quedar allí un rato jugando con sus nuevos amiguitos y que después de la siesta yo la iría a buscar. Así que entramos a la guardería y Sabri pela los ojos al ver a todos los niñitos y pone cara de emoción, se ve que está pensando "donde estoy??". Nos acercamos al salón y está llegando primero otro niñito, la mamá se despide y el chamito empieza a llorar como un loco. Yo me asusto y pienso "mejor nos regresamos!".
Luego la maestra al ver a mi preciosa Sabri se acerca y la saluda, Sabri se ríe y se lanza para que la maestra la cargue. En seguida la zanganilla hace señas de que quiere ir al piso con los demás niñitos, se sienta en el piso y comienza a reírse a carcajadas con un niñito, agarra un juguete y comienza a comérselo.
Me despido y ella se queda tranquila y feliz jugando, ni se da cuenta que me fui. Yo regreso a la casa a llorar y a ver el reloj a cada 5 minutos esperando que sean las 3 de la tarde. Miguel me regaña cuando se entera que estoy saliendo a buscarla a las 3pm (su hora de salida es a las 5pm) pero no puedo soportar más la angustia de haber dejado a mi hija sola todo el día.
Cuando llegué buscarla estaban en el patio todos los niños jugando, veo a mi zanganilla tratando de caminar persiguiendo a un niñito que iba en triciclo, así que corro y me paro frente a ella, me ve, se ríe y se tira encima de mi y me abraza. Fue lo más bello de este mundo!!!!
Monday, 3 September 2007
dulces sueños
A nuestra pequeña bebé le gusta dormir, por supuesto que casi nunca cuando nosotros esperamos que duerma, pero al final y al cabo le gusta dormir... Uno de estos días salimos de paseo y sabrinilla no había dormido mucho en todo el día, por lo que pensamos "esa seguro se duerme ahora en el camino".
El detallito que nos habíamos pasado por alto es que a Sabrina no hay cosa que más la atraiga que los extraños y, como a todo bebé, las cosas nuevas que nunca ha visto. Así que apenas la metimos en el coche para dar nuestro paseo, lo que hizo fue agarrarse del coche y sentarse... esto significa, separar la espalda del espaldar del coche e inclinar la cabeza hacia adelante para poder tener una mejor visión de todo lo que pasa a su alrededor, carros, personas, otros coches, niños, palomas, etc...
Una vez sentada y apreciando el panorama, se olvidó completamente de que en algún momento tuvo sueño y pasó todo el "camino" (en el que supuestamente se iba a quedar dormida) mirando, abstrayendose de este mundo, y de vez en cuando lanzando una carcajadita risueña debido a algún evento o situación cómica que se le haya cruzado por la mirada.
Visitamos varios lugares de esta hermosa ciudad, paseamos por la playa, tomamos varios autobuses, y manzanilla seguía más despierta que vieja chismosa. La estaba pasando de lo mejor sentadita en su coche, viendo cómo pasaban las cosas.
Cuando llegamos a la casa, la sacamos de su pequeño medio de transporte y la dejamos en su área de juegos en vista de que había perdido el sueño que pensamos ilusamente en algún momento que había encontrado. Jugó un ratico con sus juguetes y de repente nos damos cuenta de que se fue gateando hasta su cuarto. No hacemos mayor caso de la situación porque es costumbre de nuestra sabrinilla ir a su cuarto y jugar allá con sus zapatos, su ventilador, o su paquete de pañales.
De repente, Andreína voltea su mirada hacia el cuarto de sabrinilla, para echar un ojo a lo que hace, y se da cuenta de que nuestra hijita está acostadita en el piso al lado de su cunita y haciendo los ruiditos que siempre hace cuando está a punto de dormirse, pero no puede porque está incómoda en el suelo así que trata de llamar la atención, aunque sin mucho esfuerzo, para ver si la metemos en la cuna. A lo cual respondemos y hacemos lo que nos demanda nuestra pequeña. Había vuelto el desaparecido! (el sueño).
Desde la primera vez que nos dimos cuenta de que a veces cuando tiene sueño se va a su cuartico y se acuesta al lado de su cunita como diciendo "quiero dormir", ya ha sucedido lo mismo en varias oportunidades, pero cada día que lo vemos nos parece más tierna esa escena.
El detallito que nos habíamos pasado por alto es que a Sabrina no hay cosa que más la atraiga que los extraños y, como a todo bebé, las cosas nuevas que nunca ha visto. Así que apenas la metimos en el coche para dar nuestro paseo, lo que hizo fue agarrarse del coche y sentarse... esto significa, separar la espalda del espaldar del coche e inclinar la cabeza hacia adelante para poder tener una mejor visión de todo lo que pasa a su alrededor, carros, personas, otros coches, niños, palomas, etc...
Una vez sentada y apreciando el panorama, se olvidó completamente de que en algún momento tuvo sueño y pasó todo el "camino" (en el que supuestamente se iba a quedar dormida) mirando, abstrayendose de este mundo, y de vez en cuando lanzando una carcajadita risueña debido a algún evento o situación cómica que se le haya cruzado por la mirada.
Visitamos varios lugares de esta hermosa ciudad, paseamos por la playa, tomamos varios autobuses, y manzanilla seguía más despierta que vieja chismosa. La estaba pasando de lo mejor sentadita en su coche, viendo cómo pasaban las cosas.
Cuando llegamos a la casa, la sacamos de su pequeño medio de transporte y la dejamos en su área de juegos en vista de que había perdido el sueño que pensamos ilusamente en algún momento que había encontrado. Jugó un ratico con sus juguetes y de repente nos damos cuenta de que se fue gateando hasta su cuarto. No hacemos mayor caso de la situación porque es costumbre de nuestra sabrinilla ir a su cuarto y jugar allá con sus zapatos, su ventilador, o su paquete de pañales.
De repente, Andreína voltea su mirada hacia el cuarto de sabrinilla, para echar un ojo a lo que hace, y se da cuenta de que nuestra hijita está acostadita en el piso al lado de su cunita y haciendo los ruiditos que siempre hace cuando está a punto de dormirse, pero no puede porque está incómoda en el suelo así que trata de llamar la atención, aunque sin mucho esfuerzo, para ver si la metemos en la cuna. A lo cual respondemos y hacemos lo que nos demanda nuestra pequeña. Había vuelto el desaparecido! (el sueño).
Desde la primera vez que nos dimos cuenta de que a veces cuando tiene sueño se va a su cuartico y se acuesta al lado de su cunita como diciendo "quiero dormir", ya ha sucedido lo mismo en varias oportunidades, pero cada día que lo vemos nos parece más tierna esa escena.
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